Reducción gradual del uso de HFC (normativa)

La legislación, tanto nacional como internacional, ha sido uno de los motores más importantes para estimular la inversión en nuevas tecnologías. En los gráficos se ofrece una visión general de las reducciones graduales del uso de HFC que ya se han impuesto a la industria. Véase también la sección sobre normas y legislación que figura más adelante en este documento.  

Las medidas para reducir el consumo de HFC pueden ser voluntarias u obligatorias mediante normativas (el triángulo rojo), pero todas ellas implican la imposición de límites al mercado. Las medidas específicas de orientación sobre el desarrollo del mercado —como los límites relacionados con el GWP para determinadas aplicaciones— crean una preocupación subyacente en torno a la disponibilidad de soluciones sostenibles (el triángulo verde). Cuando se elaboran nuevas reglamentaciones, se pretende que estas abarquen y equilibren las orientaciones y las preocupaciones existentes, así como que prevean unos resultados razonablemente satisfactorios. No obstante, a posteriori, siempre surgen distintos desafíos que deberán resolver los líderes de la industria y los legisladores a lo largo del proceso de transformación.

Reducción gradual del consumo de HFC en los países que operan al amparo del artículo 5 y en los que no 


Figura: Reducción gradual de los refrigerantes (PM y UE) y sus medidas subyacentes.

Se ofrece un resumen detallado de las principales normativas, incluidos el Protocolo de Montreal (PM), el Reglamento de gases fluorados de la UE y el SNAP de los Estados Unidos.

Los HCFC, y en particular el R22, ya se han eliminado gradualmente en la UE y su retirada está a punto de finalizar en los Estados Unidos y otros países desarrollados. Los países en vías de desarrollo comenzaron a eliminar los HCFC en 2015 y continuarán haciéndolo hasta 2030. Es importante recordar que el HCFC R22 se utiliza en muchas aplicaciones diferentes, lo que hace que su eliminación gradual suponga todo un desafío, ya que no existe ningún refrigerante no inflamable de bajo GWP que pueda reemplazarlo.

En octubre de 2016, se acordaron las medidas de reducción gradual de los HFC como parte del Protocolo de Montreal, que entrará en vigor el 1 de enero de 2019 (a la espera de su ratificación por parte de 20 estados, lo que por el momento parece ser una mera formalidad). Si se ratifica después de esa fecha, la enmienda entrará en vigor 90 días después. Además de los mecanismos de reducción y eliminación progresivos que se han comentado anteriormente, muchos gobiernos están aplicando medidas para reducir el uso de refrigerantes con un alto GWP, como la aplicación de impuestos ponderados en función del GWP. España, Dinamarca, Noruega y Suecia han introducido impuestos sobre los HFC.

Además, en muchos otros países se están aplicando actualmente incentivos nacionales en forma de subvenciones a los refrigerantes de bajo GWP.

Se ofrece un resumen detallado de las principales normativas, incluidos el Protocolo de Montreal (PM), el Reglamento de gases fluorados de la UE y el SNAP de los Estados Unidos.

Los HCFC, y en particular el R22, ya se han eliminado gradualmente en la UE y su retirada está a punto de finalizar en los Estados Unidos y otros países desarrollados. Los países en vías de desarrollo comenzaron a eliminar los HCFC en 2015 y continuarán haciéndolo hasta 2030. Es importante recordar que el HCFC R22 se utiliza en muchas aplicaciones diferentes, lo que hace que su eliminación gradual suponga todo un desafío, ya que no existe ningún refrigerante no inflamable de bajo GWP que pueda reemplazarlo.

En octubre de 2016, se acordaron las medidas de reducción gradual de los HFC como parte del Protocolo de Montreal, que entrará en vigor el 1 de enero de 2019 (a la espera de su ratificación por parte de 20 estados, lo que por el momento parece ser una mera formalidad). Si se ratifica después de esa fecha, la enmienda entrará en vigor 90 días después. Además de los mecanismos de reducción y eliminación progresivos que se han comentado anteriormente, muchos gobiernos están aplicando medidas para reducir el uso de refrigerantes con un alto GWP, como la aplicación de impuestos ponderados en función del GWP. España, Dinamarca, Noruega y Suecia han introducido impuestos sobre los HFC.

Además, en muchos otros países se están aplicando actualmente incentivos nacionales en forma de subvenciones a los refrigerantes de bajo GWP.