La dependencia mutua de la energía y el agua, así como la creciente demanda mundial de ambas tienen un enorme impacto sobre el crecimiento económico, la sostenibilidad medioambiental y nuestro futuro en general.
Sin embargo, ya disponemos de la digitalización y de tecnologías diseñadas para crear un sector hídrico energéticamente neutro. Un sistema de distribución del agua más eficiente desde el punto de vista energético contribuirá automáticamente a reducir las fugas de agua. Se utiliza menos energía y se desperdicia menos agua.
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El informe de la Agencia Internacional de la Energía —Perspectiva energética mundial— explora el nexo existente entre el agua y la energía, destacando no solo los desafíos a los que nos enfrentamos, sino también el potencial para lograr un sector hídrico neutral desde el punto de vista del consumo energético.
Ya existen tecnologías diseñadas para reducir el consumo de energía en todas las etapas del ciclo del agua: desde la producción y distribución hasta el bombeo y el tratamiento de aguas residuales. Se espera que Dinamarca alcance este objetivo en pocos años. De hecho, no solo el ciclo del agua puede ser más eficiente, sino que también tiene el potencial de generar energía. Por otro lado, como parte de la optimización del consumo energético del sistema de distribución de agua, las fugas se reducirán automáticamente.
La planta de tratamiento de aguas residuales de Marselisborg, en Aarhus (segundo municipio de Dinamarca) ha logrado una producción de excedentes energéticos del 100 % al minimizar el consumo a lo largo de todo el ciclo del agua y maximizar la producción de energía de la planta. Esto se ha logrado sin necesidad de añadir carbón externo a la planta de tratamiento de aguas residuales ni de utilizar ninguna otra fuente de energía externa.
Además de abordar el problema de la escasez de agua mediante la reducción de las pérdidas, un sector hídrico energéticamente neutro también contribuirá a la reducción de las emisiones de CO2 y supondrá un ahorro significativo en los gastos operativos y de capital de las empresas de servicios públicos.
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La nueva Directiva sobre el agua potable de la UE podría ser la herramienta necesaria para reducir las pérdidas de agua, reducir el consumo energético y mejorar la calidad del agua.
Es hora de acelerar las inversiones en el marco de una gestión más sostenible del agua potable para reducir significativamente las fugas y el consumo de energía.