¿Alguna vez te has preguntado cómo funciona tu frigorífico? Mira el vídeo o sigue leyendo para conocer los conceptos básicos de la refrigeración, familiarizarte con los componentes principales de un refrigerador y descubrir qué le sucede al refrigerante a medida que se desplaza a través del sistema de refrigeración.
Para conservar frescos los alimentos, es preciso mantenerlos a baja temperatura en su entorno inmediato para reducir el índice de reproducción de bacterias dañinas. El funcionamiento de un refrigerador consiste en transferir el calor del interior al exterior, motivo por el que lo notarás caliente si tocas con la mano en su parte posterior, cerca de las tuberías metálicas. En un ratito descubrirás por qué.
El compresor es el «corazón» de un frigorífico. Su función es la de hacer circular el refrigerante por todo el sistema y añadir presión a la parte calefactada del circuito para calentar el refrigerante. Es algo parecido a cuando bombeas aire en la rueda de una bicicleta: puedes percibir el aumento de calor en la bomba a medida que comprimes el aire.
El condensador se sitúa en la parte posterior del refrigerador y, casi siempre, está lleno de polvo. En su interior, el refrigerante se enfría y se condensa, lo que significa que se transforma de gas a líquido nuevamente.
El evaporador se sitúa dentro del refrigerador y es el encargado de mantener fríos los productos almacenados. A medida que el refrigerante pasa de estado líquido a gaseoso a través de la evaporación, enfría el área circundante para producir el entorno adecuado que permita conservar los alimentos.
El tubo capilar es una pieza fina tubular que sirve como dispositivo de expansión. El líquido refrigerante se conduce a través del tubo capilar y se pulveriza en el entorno de baja presión del evaporador.
El termostato controla el proceso de refrigeración mediante la supervisión de la temperatura y, a continuación, encendiendo y apagando el compresor. Cuando el sensor detecta que hace suficiente frío dentro del refrigerador, apaga el compresor. Por el contrario, si detecta demasiado calor, enciende el compresor y vuelve a iniciar el proceso de refrigeración.
Los refrigeradores funcionan haciendo que el refrigerante que circula por su interior pase de estado líquido a gaseoso. Este proceso, conocido como «evaporación», enfría el área circundante y produce el efecto deseado. Puedes experimentar este proceso en primera persona poniéndote una o dos gotas de alcohol sobre la piel. A medida que el alcohol se evapora, empezarás a notar una sensación de frío, el mismo principio básico que posibilita la conservación segura de los alimentos.
Para iniciar el proceso de evaporación y que el refrigerante se transforme de líquido a gas, es necesario reducir la presión del refrigerante a través de una salida conocida como «tubo capilar». El efecto es similar al que se produce cuando se utiliza un aerosol como, por ejemplo, un pulverizador para el cabello. El contenido del aerosol sería el lado de presión/líquido, la salida actuaría como tubo capilar y el espacio abierto sería el evaporador. Cuando el contenido se libera en el espacio abierto a baja presión, este se transforma de líquido a gas.
Para mantener un refrigerador en funcionamiento, es necesario que el refrigerante gaseoso recupere su estado líquido, por lo que el gas necesita comprimirse de nuevo a una presión y temperatura más elevadas. Aquí es donde entra en juego el compresor. Como se ha explicado anteriormente, el compresor proporciona un efecto similar al de una bomba de bicicleta. El ciclista puede apreciar cómo se acumula calor en la bomba a medida que bombea y el aire se comprime.
Si el compresor ha hecho bien su trabajo, el gas debería estar caliente y sometido a alta presión. A continuación, es preciso enfriarlo en el condensador, que se monta en la parte trasera del refrigerador con objeto de aprovechar el aire del entorno como medio de refrigeración. Cuando el gas se enfría dentro del condensador (todavía a alta presión), vuelve a transformarse en líquido.
A continuación, el líquido refrigerante circula de vuelta al evaporador, donde el proceso comienza de nuevo.